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Cubriendo Altar - Cuaresma.

¿Se Debe Tapar el Altar en Cuaresma? La Tradición, su Origen y su Aplicación en las 21 Divisiones

Publicado el 20th February 2026 · 21 Divisiones, Altar y Devoción, Exploración Espiritual

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Durante muchos años me han preguntado si en Cuaresma se debe tapar el altar con una tela blanca o morada. La pregunta llega de practicantes de distintos niveles: desde quienes están comenzando a explorar las 21 Divisiones como tradición espiritual estructurada, hasta servidores con años de camino que aún sienten incertidumbre frente a esta práctica específica. La duda es válida. Y precisamente porque es válida, merece una respuesta honesta, informada y enraizada tanto en la historia como en la espiritualidad viva de nuestra tradición. Aquí no voy a hablar desde el dogma. Voy a hablar desde la experiencia, desde el estudio y desde la claridad que me ha dado años de servicio.

Lo digo con honestidad desde el inicio: en lo personal, yo no lo tapo. No dejo de encender mis velas. No suspendo mis procesos. Para mí, este tiempo no es de ocultamiento, sino de comunión profunda. Sin embargo, entiendo de dónde nace la tradición y por qué algunos servidores han decidido adoptarla. Este tema requiere claridad histórica, espiritual y cultural. Porque no todo lo que se practica en nuestro entorno nació en nuestra raíz original. Y no todo lo que se adopta debe aplicarse sin discernimiento.

El Origen Católico de Tapar las Imágenes en Cuaresma

Imágenes cubiertas con tela morada en iglesia católica medieval durante la Cuaresma, práctica conocida como velatio imaginum
La práctica de cubrir imágenes en Cuaresma, conocida como velatio imaginum, tiene origen en la Iglesia Católica medieval del siglo IX.


La tradición de cubrir imágenes y crucifijos durante la Cuaresma proviene de la Iglesia Católica medieval. Históricamente, esta práctica se consolidó en Europa alrededor del siglo IX, aunque tomó forma más definida en el periodo del llamado "Tiempo de Pasión", que comienza el quinto domingo de Cuaresma. Según el estudio histórico-litúrgico del teólogo Adrian Fortescue en su obra The Mass: A Study of the Roman Rite, las prácticas penitenciales visuales del catolicismo medieval tenían como objetivo preparar al fiel de manera sensorial y psicológica para los misterios de la Pasión y Resurrección. Arciprensa documenta que el uso de telas moradas durante la Cuaresma respondía a una pedagogía litúrgica deliberada, no a superstición.

En ese momento, se cubrían imágenes y cruces con telas moradas como símbolo de duelo, recogimiento y preparación para la Pasión de Cristo. La intención no era negar la presencia divina, sino intensificar la expectativa espiritual. Las imágenes permanecían cubiertas hasta el Viernes Santo o hasta la Vigilia Pascual, cuando eran descubiertas en señal de Resurrección y revelación.

La práctica se conoce como velatio imaginum, que significa literalmente velar las imágenes. Era una pedagogía visual. Durante un periodo de penitencia, la Iglesia invitaba al fiel a mirar hacia adentro más que hacia lo externo. Este concepto de interiorización forzada por el ocultamiento externo tiene raíces profundas en la psicología religiosa: al quitar el objeto visible, se intensifica la búsqueda interior del significado sagrado.

Cómo Llegó Esta Práctica al Caribe

Con la colonización española y francesa, estas prácticas católicas viajaron al Caribe. En República Dominicana y Haití, donde se desarrolló lo que hoy conocemos como las 21 Divisiones y el vudú haitiano, el catolicismo no desapareció. Se integró. La investigadora Raquel Romberg, en su trabajo sobre sincretismo religioso caribeño, documenta cómo las tradiciones religiosas africanas y las prácticas litúrgicas europeas se fusionaron en procesos profundamente creativos y adaptativos, donde el pueblo no adoptó pasivamente sino que reinterpretó activamente.

El sincretismo permitió que figuras católicas se asociaran con Misterios específicos. En ese contexto, algunas prácticas litúrgicas también se adaptaron, incluyendo el cubrir imágenes durante la Cuaresma. Pero aquí hay un punto clave: esa adaptación no fue uniforme. No todos los linajes ni todos los servidores adoptaron esa costumbre. En muchas casas de tradición dominicana, la práctica de cubrir el altar durante la Cuaresma simplemente no existe, porque el énfasis espiritual está puesto en la continuidad de la relación con los Misterios, no en su suspensión simbólica.

El antropólogo Sidney Mintz, en su análisis de las religiones afrocaribeñas, señala que las prácticas sincréticas deben entenderse dentro del contexto histórico y social en que surgieron, y no como verdades absolutas de las tradiciones originales. Esta distinción es fundamental para quien quiera comprender qué es estructural en nuestra tradición y qué es adoptado.

¿Es Parte de la Estructura Original de las 21 Divisiones?

No. Tapar el altar no forma parte estructural ni doctrinal de las 21 Divisiones. Nuestra tradición tiene raíces africanas, congos, indígenas y espiritistas. La relación con el altar no se basa en ocultar, sino en activar. Para quienes quieran profundizar en qué constituye realmente la base doctrinal de nuestra tradición, el Libro Guía Completa de las 21 Divisiones ofrece una referencia clara y organizada sobre los fundamentos, los Misterios y las prácticas que sí son estructurales.

En nuestra práctica, el altar es punto de encuentro. Es lugar de presencia viva. Es espacio de diálogo con lo invisible. Cubrirlo completamente puede tener sentido dentro de una lógica litúrgica católica, pero no necesariamente dentro de la lógica espiritual de nuestra tradición. El altar en las 21 Divisiones no es un objeto decorativo que se activa y desactiva según el calendario litúrgico externo. Es una estructura espiritual permanente. Y esa permanencia tiene un significado profundo.

Por eso digo que es selectivo. No es obligatorio. Depende del servidor, su linaje y su comprensión del proceso.

Mi Postura Personal

Altar de las 21 Divisiones con velas encendidas durante la Cuaresma, representando comunión continua con los Misterios
En las 21 Divisiones, el altar es un espacio de presencia viva. Durante la Cuaresma, mantenerlo activo es una decisión de comunión, no de ocultamiento.

Yo no cubro mi altar durante la Cuaresma. No dejo de encender velas. No suspendo mi relación con los Misterios. Para mí, este tiempo debe ser de mayor comunión, no de distanciamiento simbólico. Y he llegado a esta conclusión no por comodidad, sino por convicción espiritual construida con el tiempo.

La Cuaresma es un periodo de introspección. Y si estoy introspectivo, ¿por qué ocultaría el lugar donde me encuentro con lo divino? Ese razonamiento, para mí, no tiene coherencia espiritual. La introspección no requiere oscurecer lo sagrado. Requiere mirar con más honestidad hacia adentro mientras lo sagrado permanece presente.

En lugar de cubrir, profundizo. En lugar de silenciar el altar, intensifico mi disciplina. Rezo más. Medito más. Escucho más. Para quienes buscan estructura en esa disciplina durante estos períodos, los retiros espirituales son una herramienta poderosa de introspección que no requiere teatralidad ni ocultamiento, sino presencia auténtica.

La Cuaresma Como Tiempo de Purificación Interna

Históricamente, la Cuaresma representa los cuarenta días de retiro de Jesús en el desierto. Es un periodo de prueba, tentación y purificación. En las 21 Divisiones, podemos entender este tiempo como un ciclo de reajuste energético. La tradición espiritista, que también forma parte de nuestras raíces, reconoce estos ciclos temporales como momentos de mayor permeabilidad espiritual, donde la introspección tiene un efecto más profundo.

Investigadores como Karen McCarthy Brown, en su trabajo etnográfico sobre el vodou, documentan que los ciclos rituales en las tradiciones afrocaribeñas no siguen necesariamente el calendario litúrgico católico, sino que responden a una lógica espiritual propia. Esto refuerza la idea de que adoptar prácticas cuaresmales católicas en nuestra tradición es una decisión personal y cultural, no un mandato espiritual.

No necesito cubrir los santos para practicar recogimiento. Puedo reducir fiestas, evitar celebraciones innecesarias y enfocarme en procesos internos sin ocultar el altar. La purificación no se logra cubriendo imágenes. Se logra revisando conciencia.

El Bautizo, la Iniciación y la Importancia del Discernimiento

Uno de los momentos donde más confusión doctrinal puede surgir es durante los procesos de formación. Quienes están en proceso de bautizo e iniciación dentro de las 21 Divisiones son especialmente vulnerables a adoptar prácticas culturales externas como si fueran mandatos de la tradición, porque aún están construyendo su marco de comprensión.

El discernimiento es una habilidad espiritual que se desarrolla. Y parte de ese discernimiento consiste en preguntar siempre: ¿esto pertenece a la raíz de mi tradición, o es una adaptación cultural adoptada de otro sistema? Esa pregunta no es irreverente. Es necesaria. Y hacerla bien requiere orientación y estudio, no solo observar lo que hacen otros a nuestro alrededor.

El Día de Resurrección y el Significado del Descubrimiento

En la tradición católica, las imágenes se descubren en la Vigilia Pascual como símbolo de la Resurrección. Es la culminación del proceso de muerte simbólica y renacimiento. Desde una perspectiva más amplia, la Resurrección representa restauración de orden. Es alineamiento. Es victoria de la luz sobre la sombra.

La cruz misma, más allá del símbolo religioso, representa intersección. El eje vertical conecta cielo y tierra. El eje horizontal conecta humanidad y experiencia material. Es punto de equilibrio. Según la Enciclopedia Británica, el simbolismo de la cruz como punto de intersección entre lo divino y lo humano aparece en múltiples tradiciones culturales alrededor del mundo, independientemente del cristianismo, lo que habla de un arquetipo espiritual profundo.

Ese alineamiento es lo que buscamos durante la Cuaresma. No ocultar. Alinear. Y ese proceso de alineamiento, en nuestra tradición, puede apoyarse también con herramientas como el Tarot de las 21 Divisiones, que permite clarificar procesos internos y obtener orientación durante periodos de introspección y revisión espiritual.

Cuando Sí Puede Tener Sentido Cubrir el Altar

Hay servidores que cubren parcialmente sus imágenes como acto de penitencia personal. No por obligación doctrinal, sino como disciplina voluntaria. Y eso es completamente respetable si nace de una comprensión consciente y no de la imitación automática de lo que otros hacen.

Si alguien siente que necesita simbolizar silencio, puede hacerlo. Pero debe entender que es una decisión personal, no una regla espiritual obligatoria dentro de nuestra tradición. Lo importante es la intención, no la imitación. Un acto espiritual sin intención clara es solo un gesto vacío. Y nuestra tradición merece más que gestos.

Para quienes tienen dudas sobre qué prácticas adoptar durante este tiempo, una consulta espiritual responsable puede ofrecer la claridad que el estudio general no siempre provee, porque toma en cuenta el contexto personal, el linaje y el momento espiritual de quien consulta.

Conclusión

Tapar el altar en Cuaresma es una tradición católica medieval adoptada selectivamente por algunos practicantes del Caribe. No es mandato estructural de las 21 Divisiones. Es una opción. Y como opción, debe ejercerse con consciencia, no con automatismo.

En lo personal, no cubro mi altar porque entiendo este periodo como una invitación a profundizar la comunión con los Misterios. No a ocultarlos. Este tiempo es para mirar hacia adentro con más claridad, y esa claridad no requiere oscurecer lo que tengo frente a mí.

La verdadera Cuaresma no es esconder imágenes. Es alinear conciencia. Y la verdadera Resurrección no es descubrir estatuas. Es descubrir coherencia interior.

Preguntas Frecuentes

¿Es obligatorio tapar el altar en Cuaresma dentro de las 21 Divisiones?

No. No es una práctica estructural de la tradición. Es una adaptación cultural opcional que algunos servidores han adoptado del catolicismo, pero que no forma parte de los fundamentos doctrinales de las 21 Divisiones.

¿De dónde proviene la tradición de cubrir imágenes?

Proviene de la Iglesia Católica medieval, especialmente desde el siglo IX, como parte del periodo de Pasión dentro de la Cuaresma. La práctica se conoce como velatio imaginum y tenía un propósito pedagógico y penitencial dentro del contexto litúrgico católico.

¿Cubrir el altar significa falta de fe si no lo hago?

No. Es una decisión personal. La comunión espiritual no depende de cubrir imágenes. La profundidad de la relación con los Misterios se mide en la calidad de la práctica interna, no en gestos externos adoptados de otra tradición.

¿Se deben suspender velas y trabajos durante la Cuaresma?

No necesariamente. Muchos servidores continúan sus prácticas con mayor disciplina interna durante este periodo. Lo que sí puede ser prudente es reducir celebraciones festivas y enfocar la energía en procesos de revisión e introspección.

¿Qué representa el Día de Resurrección en este contexto?

Representa la culminación del proceso de purificación y restauración del orden espiritual. Es el momento de mayor alineamiento energético del ciclo cuaresmal, simbolizando la victoria de la coherencia interior sobre el caos y la sombra.

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Ruben Ricart

Ruben Ricart

Guía espiritual

Ruben Ricart, maestro espiritual con más de dos décadas de experiencia en prácticas espirituales y esotéricas, comparte su sabiduría como guía en temas de espiritualidad. Originario de Republica Dominicana, Ruben fusiona autenticidad y conocimiento en su enseñanza, brindando a los estudiantes herramientas prácticas para desbloquear su potencial y atraer la prosperidad. Su enfoque equilibrado y compasivo crea un espacio seguro para el crecimiento personal, guiando a los participantes en un viaje transformador hacia la conexión espiritual y la manifestación consciente.

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